Big data previniendo delitos: Matemática policial

Científicos del Cuerpo Nacional de Policía y de la Universidad de Granada han desarrollado un sistema informático basado en algoritmos matemáticos, que permite predecir cuántos delitos y de qué tipo se van a producir en el siguiente turno policial

El sistema ha sido desarrollado por Miguel Camacho Collados, inspector de la Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación de la Policía Nacional e investigador del departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Granada. Se ha llevado a cabo en colaboración con la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), la universidad pública más selectiva de los Estados Unidos, y el departamento de Policía de Los Ángeles.

Como explica su autor principal, el nuevo sistema “se basa en un algoritmo matemático multicriterio que, teniendo en cuenta distintos factores (como la carga de trabajo, el número de delitos cometidos en el turno policial anterior o el área de patrullaje) asigna a la patrulla un área de vigilancia, previniendo la comisión de delitos en el próximo turno, según una previsión del riesgo de delitos en el territorio”. En solo un minuto es capaz de establecer el área de patrullaje y dividir los efectivos, aunque como explica Camacho “en ningún caso puede ser un sustituto a la experiencia y la intuición policial”.

Gracias a la tecnología big data, la herramienta informática refuerza la prevención de delitos, no la represión de los mismos. El objetivo es que la policía esté en el lugar adecuado y en el momento justo, para ahorrar recursos humanos y evitar víctimas.

Smart Cities, turismo y Big Data

El Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas ha elaborado el estudio `Big Data: retos y oportunidades para el turismo´. Se trata de documento donde se aborda en profundidad cómo el escenario planteado por los grandes volúmenes de datos puede afectar al sector turístico. Aquí planteamos un síntesis de esa oportunidad
Turismo digital

El gran atractivo de los datos masivos es su potencial para predecir fenómenos, prever comportamientos, expectativas y necesidades futuras de un grupo de consumidores concreto, hacer más eficaces y menos costosos los procesos de análisis y tomar decisiones de negocio más inteligentes y seguras.

Una de las grandes oportunidades que el Big Data ofrece a la industria turística se encuentra en las Smart Cities y, más concretamente, en los llamados destinos inteligentes. Se trata de territorios dotados de una infraestructura tecnológica suficientemente avanzada e integrada para garantizar su desarrollo sostenible y, a la vez, facilitar la experiencia e interacción entre el territorio y el visitante.

Estos espacios, cuyos límites no necesariamente coinciden con los de la ciudad, estimulan la participación y la recogida de información de los usuarios desde antes incluso de su llegada, durante su estancia y tras su marcha. Su despliegue físico, a partir de una red completa de sensores y dispositivos conectados a Internet, propicia el desarrollo de una plataforma virtual de servicios que estimula la innovación, la cooperación y, por ende, la competitividad.

De esta forma, la captura, tratamiento, análisis y explotación de la información en un destino turístico permite a los agentes del sector una toma de decisiones más rápida y eficaz. La integración de los datos que nutren este sistema, procedentes de teléfonos móviles, de las redes sociales, de terminales de punto de venta (TPV) o de hitos urbanos conectados entre sí –como farolas, papeleras, vehículos, pasos de peatones o baldosas inteligentes, facilita, a su vez, un conocimiento más preciso de los hábitos y necesidades de los turistas.

Gunnar Knechtel PhotographyTales herramientas no sólo apoyan el diseño de una oferta de servicios de ocio completa, interdependiente, complementaria, personalizada y orientada a una experiencia ininterrumpida. Permiten, además, una gestión más eficiente y coordinada de los recursos públicos y privados que apoyan la actividad turística. Entre ellos, por ejemplo, están los que intervienen en el control u organización del transporte urbano, del tráfico rodado, del ruido, de la contaminación, de los espacios verdes, de los espacios comerciales y de las instalaciones deportivas y culturales.

Una supervisión en tiempo real de todos los factores y variables que conforman una Smart City –o un potencial destino inteligente– puede ahorrar hasta un 15 % del consumo de agua de riego, un 7 % de agua potable, un 25 % en el transporte de basura, un 17 % en el uso de energía eléctrica e idéntico porcentaje en las emisiones de CO2

Todo ese ecosistema de información, combinado con los datos transaccionales, de aforos y tránsitos peatonales, de demanda de ocupación o de oferta de servicios y actividades públicas y privadas, es el que construye un destino turístico inteligente en el que la comunicación y la publicidad se reducen al máximo y se transforman en información útil, limitada a los momentos de la verdad del visitante o ciudadano y ajustada en su formato y contexto (alertas SMS personalizadas, notificaciones no intrusivas vía app, mensajes emergentes sobre elementos urbanos, etc.).

En ese sentido, los destinos inteligentes ofrecen soporte y conectan entre sí toda clase de soluciones digitales, desde mapas, audioguías y puntos de interés turístico basados en la geolocalización y la realidad aumentada, hasta aplicaciones móviles con horarios y opciones de transporte o webs que visualizan la información en tiempo real.

El Big Data salva vidas

Telemedicina

Existen algunas voces, quizá con cierto sesgo tendencioso, que alertan sobre los peligros del Big Data. Nosotros apostamos por la opinión de Marco Lübbecke, en este otro artículo de opinión en CNN.com.

Hablar de Big Data no es solamente hablar de la acumulación de grandes cantidades de información. Se  trata de tener en cuenta grandes volúmenes de datos interconectados que poseen tanto valor que, gestionándolos de manera precisa y correcta, ayudan, por ejemplo, a los médicos en la comprensión de factores determinantes en el cuidado de la salud.

En 2001, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, empezó el análisis de grandes volúmenes de datos sobre casos de polio entodo el mundo. La disyuntiva discernía entre invertir 100 millones de dólares para un control puntual de los brotes, o apostar por una fórmula que erradicara por completo la enfermedad. Mediante el desarrollo de complejos modelos matemáticos que aprovechaban los conocimientos disponibles, los expertos consiguieron evitar más casos de polio en países emergentes. En 2014, el CCD recibió un premio después de conseguir que en un país como India, con una población de 1,27 millones de personas, durante tres años no hubiera experimentado ni un solo caso de poliomielitis.

Uno de los proyectos de Nimbeo es CoolReport. En uno de sus escenarios de aplicación posibles, la herramienta de gestión y análisis puede reportar datos clínicos o amenazas potenciales para la salud del paciente. Los algoritmos conceden una serie de datos de sencilla interpretación para los profesionales médicos. De este modo, los investigadores médicos pueden utilizar resultados de otros casos y hallar patrones que den viabilidad a tratamientos más efectivos. Por último, pueden descubrir pandemias que, de otra manera, pasarían totalmente inadvertidas.

Big Data: 4,4 millones de empleo en 2015

Según un estudio, en los últimos 10 años se ha creado más información que en toda la historia de la humanidad. Esta realidad hace que los datos sean la nueva moneda y que, gracias a ellos, las empresas puedan mejorar su estrategia de producto y toma de decisiones

story-big-dataEn Nimbeo siempre hemos defendido que los datos son el petróleo del siglo XXI y parece que las expectativas se superan día a día. De hecho, según un estudio de la Online Business School (OBSen los últimos diez años se ha creado más información que en toda la historia de la humanidad y que las conexiones a Internet desde dispositivos móviles llegarán a los 10.200 millones en 2018.

A partir de estas estimaciones se han descifrado algunas tendencias en la industria para este año 2015 que ya vivimos. La principal es que el Big Data generará 4,4 millones de puestos de trabajo en todo el mundo.

Además, la inversión será de 112.000 millones de euros. En concreto, las pymes de todo el mundo invertirán en Cloud Computing más de 67.000 millones de euros. Más cerca, en Europa, el PIB de la UE crecerá un 1,9 % adicional de aquí a 2020 gracias al Big Data.

El tráfico de datos generado por smartphones crecerá un 63 % los próximos cuatro años y la tecnología M2M (Machine-to-Machine) generará un aumento de los datos del 113 %, por lo que ahora más que nunca el valor de los datos es incalculable

El uso del análisis de grandes volúmenes de datos en las empresas está creciendo exponencialmente ya que permite no solo conocer a los usuarios y ofrecerles exactamente lo que demandan, sino también crear modelos predictivos que les ayuden a prevenir situaciones negativas. La clave será disponer de una llave mágica que extraiga, gestione, analice e interprete ese petróleo que supone la riqueza de datos. Para ello, Nimbeo ha desarrollado CoolReport.

Las mayores inversiones en soluciones de Big Data se harán en Comercio, Manufacturación, Salud, Información y Comunicaciones, Banca y Finanzas, Seguros y Administración Pública. Precisamente en esa amplia gama de escenarios trabaja una herramienta tan versátil como CoolReport.