“La tecnología es fundamental en la educación del siglo XXI”

Profesor de Educación Primaria, escritor, asesor educativo y conferenciante. Óscar González (Valencia, 1978) es una de las voces más autorizadas para hablar sobre la educación de nuestro país. Mientras sigue presentando su último trabajo ‘El cambio educativo’ -su segundo libro después de ‘Familia y Escuela. Escuela y Familia’- y con los proyectos ‘Alianza Educativa’, ‘Educar con talento’ y ‘Optimismo Educativo’ aún vigentes, atiende nuestra llamada para hablar de educación y tecnología, los dos conceptos que suman en UniversoiDEA

Universo Idea¿Podría considerarse la educación lo más importante de la sociedad?

Óscar González: Personalmente lo considero así pues solo a través de una mejora de la educación podremos mejorar y transformar la sociedad por un sencillo motivo que destaca muy bien Paulo Freire: La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Por ello considero de urgente necesidad promover un compromiso educativo de la sociedad donde todos y cada uno de nosotros aportemos soluciones a los problemas existentes. Todos podemos aportar cambios lo que ocurre es que siempre estamos esperando a que alguien promueva este cambio. ¿Por qué no nosotros? No seamos ingenuos y esperemos que los políticos cambien el panorama pues están más preocupados de las próximas elecciones que de las próximas generaciones…

¿Qué factores son fundamentales para un niño para el aprendizaje?

Óscar González: En la educación del siglo XXI debemos acabar con la excesiva carga de contenidos, deberes y tareas que no sirven para nada y profundizar en los procedimientos y competencias: en saber hacer. Además, en la medida de lo posible se debería personalizar el aprendizaje porque aprender es una experiencia personal y cada alumno es único. En definitiva, enseñarles a aprender a aprender y sobre todo aprender a vivir. Todo un reto.

 ¿Qué le parece el nuevo cambio de cromos en el Ministerio de Educación?

Óscar González: Tú lo has dicho muy bien, no deja de ser un cambio de cromos. Mientras las reformas educativas queden en manos de políticos vamos mal porque no ven más allá del corto plazo. Debemos dar voz y protagonismo al profesorado, los que realmente están día a día en la vida de nuestros alumnos. Los docentes son los grandes conocedores de cuanto acontece en la realidad del aula. Lo demás no dejan de ser “bonitos proyectos elaborados en un despacho”. Algo también muy importante que no debemos olvidar: escuchar a los niños, a los alumnos, que son los principales protagonistas del aprendizaje y por desgracia siguen siendo los más olvidados.

¿Qué importancia le da a la tecnología para la evolución de la educación?

Óscar González: La tecnología es fundamental en la educación del siglo XXI pero quizás este concepto ha sido mal entendido. La tecnología debe ser un medio y no un fin en sí misma y ahí está la clave. Un ejemplo: ¿Qué sentido tiene introducir el iPad en el aula si seguimos trabajando con una metodología propia de la era industrial? ¿Para qué sirve si seguimos con nuestra ‘clase magistral’? Hemos de ir mucho más allá. La tecnología debería abrir nuevas puertas como un medio hacia nuevas formas de aprender (y de enseñar).

¿Cree que profesores y centros están preparados para una evolución tecnológica?

Óscar González: Por desgracia casi siempre la escuela va a una velocidad ‘inferior’ a la que marca la sociedad. Los cambios tecnológicos llegan tarde a los centros pero como muy bien afirma Richard Gerver, “cuando se habla de nuevas tecnologías siempre nos quedamos en llenar las clases de ordenadores, pero es absurdo. En sus casas ya tienen aparatos más avanzados. La inversión debe estar en la forma en que se usa la tecnología, sobre todo en el software y en material online, que es mucho más barato que comprar aparatos que se quedan obsoletos”. En cuanto al profesorado hay que destacar que tenemos que estar a la vanguardia de la tecnología. Para ello es necesaria una continua disposición de aprender: la formación continua es imprescindible en esta era del aprendizaje.

¿Qué opinión le merece UniversoiDEA?

Óscar González: Me parece un proyecto fantástico que contribuye a acercar las nuevas tecnologías a la educación. Hoy más que nunca son necesarias nuevas formas de enseñanza. Por las referencias que tengo de Universo iDEA hay que destacar que el alumnado mejora en su competencia digital con mayor motivación, autonomía, etc. Simplemente dar la enhorabuena a todos los que formáis parte de Universo iDEA y muchas gracias por vuestra contribución a la mejora de la educación.

Smart Cities, turismo y Big Data

El Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas ha elaborado el estudio `Big Data: retos y oportunidades para el turismo´. Se trata de documento donde se aborda en profundidad cómo el escenario planteado por los grandes volúmenes de datos puede afectar al sector turístico. Aquí planteamos un síntesis de esa oportunidad
Turismo digital

El gran atractivo de los datos masivos es su potencial para predecir fenómenos, prever comportamientos, expectativas y necesidades futuras de un grupo de consumidores concreto, hacer más eficaces y menos costosos los procesos de análisis y tomar decisiones de negocio más inteligentes y seguras.

Una de las grandes oportunidades que el Big Data ofrece a la industria turística se encuentra en las Smart Cities y, más concretamente, en los llamados destinos inteligentes. Se trata de territorios dotados de una infraestructura tecnológica suficientemente avanzada e integrada para garantizar su desarrollo sostenible y, a la vez, facilitar la experiencia e interacción entre el territorio y el visitante.

Estos espacios, cuyos límites no necesariamente coinciden con los de la ciudad, estimulan la participación y la recogida de información de los usuarios desde antes incluso de su llegada, durante su estancia y tras su marcha. Su despliegue físico, a partir de una red completa de sensores y dispositivos conectados a Internet, propicia el desarrollo de una plataforma virtual de servicios que estimula la innovación, la cooperación y, por ende, la competitividad.

De esta forma, la captura, tratamiento, análisis y explotación de la información en un destino turístico permite a los agentes del sector una toma de decisiones más rápida y eficaz. La integración de los datos que nutren este sistema, procedentes de teléfonos móviles, de las redes sociales, de terminales de punto de venta (TPV) o de hitos urbanos conectados entre sí –como farolas, papeleras, vehículos, pasos de peatones o baldosas inteligentes, facilita, a su vez, un conocimiento más preciso de los hábitos y necesidades de los turistas.

Gunnar Knechtel PhotographyTales herramientas no sólo apoyan el diseño de una oferta de servicios de ocio completa, interdependiente, complementaria, personalizada y orientada a una experiencia ininterrumpida. Permiten, además, una gestión más eficiente y coordinada de los recursos públicos y privados que apoyan la actividad turística. Entre ellos, por ejemplo, están los que intervienen en el control u organización del transporte urbano, del tráfico rodado, del ruido, de la contaminación, de los espacios verdes, de los espacios comerciales y de las instalaciones deportivas y culturales.

Una supervisión en tiempo real de todos los factores y variables que conforman una Smart City –o un potencial destino inteligente– puede ahorrar hasta un 15 % del consumo de agua de riego, un 7 % de agua potable, un 25 % en el transporte de basura, un 17 % en el uso de energía eléctrica e idéntico porcentaje en las emisiones de CO2

Todo ese ecosistema de información, combinado con los datos transaccionales, de aforos y tránsitos peatonales, de demanda de ocupación o de oferta de servicios y actividades públicas y privadas, es el que construye un destino turístico inteligente en el que la comunicación y la publicidad se reducen al máximo y se transforman en información útil, limitada a los momentos de la verdad del visitante o ciudadano y ajustada en su formato y contexto (alertas SMS personalizadas, notificaciones no intrusivas vía app, mensajes emergentes sobre elementos urbanos, etc.).

En ese sentido, los destinos inteligentes ofrecen soporte y conectan entre sí toda clase de soluciones digitales, desde mapas, audioguías y puntos de interés turístico basados en la geolocalización y la realidad aumentada, hasta aplicaciones móviles con horarios y opciones de transporte o webs que visualizan la información en tiempo real.